La citología o test de Papanicolaou es una de las pruebas ginecológicas más importantes para la prevención y detección precoz de alteraciones en el cuello del útero. Se trata de un examen sencillo, rápido y fundamental dentro de las revisiones ginecológicas. Conocer en qué consiste, cómo se realiza y cómo interpretar sus resultados puede ayudarte a cuidar mejor de tu salud y a resolver dudas antes de realizarte la prueba.
¿Qué es la citología o papanicolaou? Guía completa
La citología cervical, también conocida como prueba de Papanicolaou, es un examen ginecológico preventivo fundamental para la detección precoz de alteraciones celulares en el cuello del útero. Su principal objetivo es identificar células precancerosas o cancerosas antes de que se desarrollen en un cáncer de cuello uterino. Detectar estos cambios a tiempo permite iniciar un tratamiento temprano y mejorar significativamente el pronóstico y la salud ginecológica de la mujer.
Además de su papel en la prevención del cáncer cervical, la citología también puede ayudar a detectar infecciones vaginalescausadas por bacterias, hongos o virus, como el Virus del Papiloma Humano(VPH). El VPH es una de las infecciones de transmisión sexual(ITS) más frecuentes y constituye el principal factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de cuello uterino.
Durante la prueba, el ginecólogo recoge una pequeña muestra de células del cuello uterino y de la vagina mediante un raspado suave utilizando instrumentos específicos.
Posteriormente, estas células se envían a un laboratorio para ser analizadas al microscopio y detectar posibles anomalías. La citología es un procedimiento rápido, seguro y mínimamente molesto, que forma parte de las revisiones ginecológicas periódicas recomendadas para la prevención y el cuidado de la salud femenina.
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¿Cuándo se debe realizar una citología?
La frecuencia de la citología puede variar según la edad, los antecedentes médicos y los factores de riesgo de cada mujer. Por ello, siempre es importante seguir las recomendaciones del ginecólogo. No obstante, existen pautas generales utilizadas en la mayoría de los programas de prevención del cáncer de cuello uterino.
A partir de los 21 años: Se recomienda comenzar con los controles ginecológicos periódicos, realizando una citología cada 2 o 3 años, siempre que los resultados sean normales.
Entre los 30 y los 65 años: Si las tres últimas citologías han sido normales, generalmente puede realizarse la prueba cada 3 años como parte de la revisión ginecológica rutinaria.
Mujeres con vida sexual activa o mayor riesgo: Cuando existen múltiples parejas sexuales o factores de riesgo de infecciones de transmisión sexual, el especialista puede recomendar revisiones más frecuentes, normalmente cada 1 o 2 años.
A partir de los 65 o 70 años: Si las citologías previas han sido negativas y no existen antecedentes de lesiones cervicales ni factores de riesgo, muchas mujeres pueden dejar de realizar la prueba, siempre bajo indicación médica.
Controles más frecuentes en casos específicos: Puede ser necesario realizar citologías anuales o controles más periódicos si existen resultados anormales previos, infección por el virus del papiloma humano (VPH) o antecedentes de enfermedades de transmisión sexual.
Preparación para la citología. Consejos clave
Para obtener resultados precisos, es importante seguir estas recomendaciones antes de la prueba:
Evita la menstruación: No acudas a la citología si estás en tu periodo menstrual.
No mantengas relaciones sexuales: Se aconseja evitar el coito con penetración al menos 48 horas antes del examen.
No uses productos vaginales: Evita el uso de tampones, espermicidas, óvulos, cremas vaginales o lavados vaginales en los días previos.
Informa sobre alergias: Si eres alérgica al látex, informa a tu ginecólogo para que utilice guantes de otro material.
La citología es una prueba sencilla que forma parte de la revisión ginecológica de rutina y que permite detectar de forma temprana posibles alteraciones en el cuello del útero. Se trata de un procedimiento rápido, seguro y mínimamente molesto, que generalmente dura solo unos minutos.
El proceso se realiza de la siguiente manera:
Colocación para la exploración: La paciente se recuesta en una camilla ginecológica, en una posición que permite al especialista acceder con facilidad a la zona genital para realizar la exploración.
Introducción del espéculo: El ginecólogo introduce suavemente un espéculo vaginal, un instrumento médico que permite abrir ligeramente la vagina para visualizar con claridad el cuello uterino.
Toma de la muestra celular: Con la ayuda de una pequeña espátula o un cepillo cervical, el especialista recoge una muestra de células de la superficie y del canal del cuello del útero. Este paso es fundamental para detectar posibles cambios celulares.
Análisis en laboratorio: Las células recogidas se colocan en una lámina de vidrio o en un medio líquido especial y se envían a un laboratorio, donde se analizan al microscopio para identificar posibles alteraciones celulares, infecciones o signos tempranos de cáncer cervical.
La prueba de Papanicolaou es uno de los métodos más eficaces para la prevención del cáncer de cuello uterino, por lo que se recomienda realizarla de forma periódica dentro de las revisiones ginecológicas preventivas.
Interpretación de los resultados de la citología
Los resultados de la citología se clasifican en dos categorías principales: normales o anormales.
Resultados normales (Negativos): Un resultado normal o negativo significa que no se encontraron células anormales. Es importante recordar que ninguna prueba es 100% precisa, por lo que es crucial seguir con las revisiones periódicas.
Resultados anormales (Positivos): Un resultado anormal no siempre significa cáncer, pero sí indica la necesidad de más estudios o seguimiento. Algunas de las clasificaciones más comunes son:
ASC-US/AGUS (células atípicas): El resultado indica la presencia de células atípicas, pero los cambios no son lo suficientemente claros para determinar su causa. A menudo requiere una repetición de la prueba o un examen adicional.
LSIL (lesión intraepitelial de bajo grado): Significa que se detectaron cambios celulares leves que podrían ser causados por una infección por VPH:Generalmente se resuelven solos, pero se requiere un seguimiento.
HSIL: (lesión intraepitelial de alto grado): Indica cambios celulares más significativos que podrían evolucionar a cáncer si no se tratan. El ginecólogo recomendará una colposcopia y, si es necesario, una biopsia.
Carcinoma In Situ: Un hallazgo que sugiere que los cambios anormales son muy propensos a convertirse en cáncer de cuello de útero si no se tratan.
Si tu citología da un resultado anormal, no te alarmes. Tu ginecólogo te guiará sobre los próximos pasos, que pueden incluir pruebas adicionales como la colposcopia o el test de VPH, para confirmar el diagnóstico y planificar el mejor tratamiento.
Zona del cuerpo afectada
Cuello del útero
Tratamiento
Para determinar células anormales del cuello del útero.
¿Cómo se realiza el procedimiento?
Mediante un espéculo se abre la vagina y se toma una muestra de las células del cuello del útero por medio de un bastoncillo de algodón.
Documentación en PDF con información sobre la Citología.
Autor y colaboradores
Delia Sánchez
Comunicadora social, Autor
Comunicadora social y periodista con más de 15 años de experiencia en periodismo y webs médicas especializadas. Una de mis especialidades es escribir contenido médico de alto valor para nuestros lectores.
Creación: 31 Enero 2019 Actualización: 18 Marzo 2026
Eva Sánchez
Asesora en educación sexual y salud integral de la mujer, Colaborador
Asesora en educación sexual y salud integral de la mujer, comunicadora social y periodista con más de 10 años de experiencia en periodismo y webs médicas especializadas. Una de mis especialidades es escribir contenido médico de alto valor para nuestros lectores.
Creación: 31 Enero 2019 Actualización: 18 Marzo 2026