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Enfermedades del aparato reproductor masculino

Conoce cuáles son las enfermedades más comunes del aparato reproductor masculino que pueden afectar a la próstata o los testículos. 

¿Qué son las enfermedades del aparato reproductor masculino?

Se trata de enfermedades que pueden afectar a uno o varios órganos del sistema reproductor masculino y pueden aparecer tanto en los órganos externos -como el escroto, el pene o los testículos-, o bien en los órganos internos -uretra, próstata, vesículas seminales…-.

¿Cuáles son las enfermedades más comunes del sistema reproductor masculino?

Desde lesiones en los testículos a inflamaciones, epididimitis o hernias inguinales. Las principales enfermedades del aparato reproductor masculino son:

  • Fimosis: se produce cuando el orificio del prepucio es más estrecho de lo normal y, por lo tanto, no permite descubrir el glande tanto de forma parcial como total.

                     ¿Sabías que “fimosis” procede del griego phimós que significa “hocico”?

  • Torsión testicular: supone una interrupción del suministro de sangre al testículo debido a que el cordón espermático se retuerce, lo que puede provocar inflamación y dolores agudos.



  • Hernia testicular: la hernia se produce cuando se daña o lesiona el testículo debido a una acción brusca o al aplicar demasiada fuerza. Produce dolor intenso y en ocasiones el escroto se llena de un líquido que segrega el testículo, de forma que puede crear un testículo de gran tamaño.
  • Balanitis: se refiere a una inflamación del glande y, en ocasiones también el prepucio. Una mala higiene, que aparezca hipersensibilidad tras el coito o adherencias en el prepucio son algunas de las causas que lo producen.
  • Orquitis: inflamación de uno o dos testículos a causa, por lo general, debido a una infección por bacteria o virus, una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual).
  • Hidrocele: consiste en un saco lleno de líquido en el escroto producido por una inflamación de los conductos que llevan el semen desde los testículos.
  • Varicocele: se produce cuando se dilatan las venas del cordón espermático que llevan los testículos.
  • Epididimitis: se produce por la inflamación del epidídimo, que es el tubo que se ubica detrás del testículo donde maduran los espermatozoides.
  • Cáncer de próstata: a pesar de que la próstata está formada por muchos tipos de células distintas, más del 99% del cáncer de próstata se desarrollan sobre células glandulares, según la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Es el segundo más frecuente en hombres con más de 1,2 millones de nuevos casos en el mundo cada año.
  • Cáncer de testículos: se manifiesta por una presión en el abdomen o en el escroto y, en ocasiones, también dolor testicular aunque no siempre se siente dolor. Afecta principalmente a jóvenes de 20 a 40 años.

Cómo detectar un cáncer de próstata a tiempo

Por lo general, el cáncer de próstata no se manifiesta con síntomas y dolencias notables en una fase temprana de la enfermedad. Sin embargo, algunos indicios para consultar al médico un posible diagnóstico son: micciones frecuentes por la noche, presencia de sangre en la orina o en el líquido seminal, posible disfunción eréctil, dolor al estar sentado producido por el aumento del tamaño de la próstata, entre otros síntomas.
 
Desde la AECC explican que es importante clasificar el tumor y determinar en qué fase se encuentra poder aplicar el tratamiento más adecuado:

  • T I: el cáncer no es palpable ni visible por medios diagnósticos. Se diagnostica de forma espontánea cuando el paciente acude al urólogo por otros motivos.
  • T II: tumor palpable o visible que no sobrepasa la próstata. El tumor no se ha diseminado fuera de la próstata.
  • T III: el cáncer sobrepasa la cápsula y afecta a tejidos que rodean la próstata como las vesículas seminales.
  • T IV: el tumor invade tejidos adyacentes como recto, esfínter externo, músculos elevadores, etc.

Tratamiento para una torsión testicular: ¿en qué consiste?

La torsión testicular requiere de cirugía en la mayoría de los casos para corregirla y evitar que se vuelva a producir. La intervención se suele realizar con anestesia general y consiste en hacer una pequeña incisión en el escroto para enderezar el cordón espermático. Un factor importante es enderezar el testículo cuanto antes para evitar complicaciones mayores.

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