1. Inicio
  2. Blog
  3. Educación sexual
  4. Eyaculación femenina o squirt

Eyaculación femenina o squirt

| Educación sexual | | 2

Te contamos todo sobre el Squirt o Eyaculación femenina




La eyaculación femenina (popularizada también bajo el término anglosajón “squirt”) es la expulsión del líquido prostático fuera de la vagina.

Este se produce en las glándulas de Skene o próstata femenina (sí, las mujeres tenemos próstata, aunque en algunas es más difícilmente localizable que en los hombres).

La liberación de este fluido se realiza por un orificio cercano al meato uretral, de ahí que muchas mujeres lo confundan con ganas de orinar.

El líquido prostático no es orina ni huele como tal. Su expulsión normalmente suele producirse “a chorro”, aunque depende de cada mujer. No debemos avergonzarnos si la cantidad es mucha  (podemos poner una toalla o probar en una ducha). Pero tampoco si no llega al volumen de los vídeos porno.

Eso sí, no es como la lubricación vaginal que se produce  en las glándulas de Bartolino.

El líquido prostático está formado por la proteína PSA, fructosa, glucosa, creatinina y  fosfata ácida prostática (una enzima).

Habitualmente la eyaculación femenina coincide con el orgasmo, en momentos de mucho placer. Es más frecuente que se eyacule de esta manera mediante la estimulación del punto G femenino, ya que esta parte del eje del clítoris está situada más cerca de la próstata femenina (hay quienes la asimilan directamente con el punto G). Ni el punto G ni la próstata existen de la misma manera en todas las mujeres o trans.

No obstante, también hay mujeres que liberan el fluido, eyaculan, cuando su próstata está llena. Esta manera es más inconsciente.

Lo más sencillo para localizar la zona y comprobar cómo estimularla (y si nos da placer) es que probemos primero la masturbación en solitario, introduciendo dedos o juguetes sexuales y presionando mediante leves toques al principio. Podemos ayudarnos con lubricante.

Os recordamos que el Punto G está situado a 3-5 centímetros en la cara anterior de la entrada de la vagina, hacia el estómago. Es una zona rugosa que suele aumentar de tamaño con la excitación y la estimulación.

Y, del mismo modo que con los orgasmos, o con el tema de encontrar el Punto G, o que nos resulte placentero, no debemos obsesionarnos con la eyaculación. Cada mujer, cada persona es única. Ni todas las anatomías ni todas las fantasías tienen por qué ser iguales.

Si te gustó este contenido, por favor compártelo en Facebook, Twitter, etc.

Compartir en facebook Compartir en twitter Compartir en googleplus

 
Subir arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies