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Educación sexual adolescente en la era del porno

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La falta de educación sexual en la escuela y la familia hace que la juventud busque información en el porno online, cada ve más accesible .




El acceso masivo a internet a través del móvil facilita que la juventud acceda a contenido porno en cualquier momento y sin ningún tipo de filtro. Esta situación, junto con la falta de una buena educación sexual desde edades infantiles, hace que la manera de relacionarse de los y las adolescentes a nivel afectivo y sexual este cambiando, y no para bien.

Según el portal Pornhub, España es el país número 13 en la lista de consumidores de pornografía. A la vez, la edad media de inicio de consumo de pornografía se sitúa ya en los 11 años. Es decir, jóvenes que se acercan por primera vez al sexo y lo aprenden a través de ver porno. Toda una generación puede creer que el sexo es tal y cómo la pornografía les enseña.

En una época con acceso a muchísima información, que en muchos casos está intoxicada, se corre el riesgo de desinformar más que de informar. Esto unido a la falta de políticas públicas para abordar al educación sexual en edades tempranas, hace que la pornografía se haya convertido en el recurso de los y las más jóvenes para responder a sus dudas sobre el sexo y la sexualidad.

El riesgo de la pornografía como recurso para aprender sobre sexo es que el prono crea falsas y peligrosas expectativas, en chicos y chicas. En la mayoría de los casos se exponen contenidos que distorsionan lo que es el sexo reproduciendo estereotipos de género y prácticas sexuales en modelos de relaciones asimétricas, desiguales y machistas. Incluso sexo violento no consentido.

El modelo de relación sexual que se representan en el porno, enfocado en su mayoría al consumo masculino, reproduce estereotipos  sexuales desiguales y peligrosos. El hombre es el que tiene el deseo sexual permanente, marcado por la competencia y la potencia, centrado en el coito cómo casi la única práctica sexual. Mientas que la mujer cumple una función de objeto sexual disponible, ser deseada por los demás y responder al deseo sexual masculino. 

Estas ideas difundidas por el porno son las que marcan las primeras experiencias sexuales en los y las adolescentes. Según Lola Pérez, presidenta de la Asociación Mujeres Jóvenes de la Región de Murcia “la pornografía crea falsas expectativas y, en ellas, aunque no está tan presente igual: la creencia de que los chicaos tienen más deseo, que el place se reduce a la penetración e incluso la exigencia de la depilación femenina en los genitales”.

Según advierte la psicóloga infanto-juvenil Patricia Díaz Seoane, “no conocen su cuerpo pero se exhiben” “niños y niñas que, tras ver pornografía, tienen actitudes poco adecuadas para su edad, pues se exponen a cosas que su pensamiento no puede procesar y se genera una actitud o un modelo de relación inadecuado, o unos aprendizajes incorrectos o quizá un modelo acerca de las relaciones que no es real, pudiendo normalizarlo y considerar que eso es lo que se espera de ellos”.

Uno de los aspectos positivos es que esta situación puede revertirse, para ello es necesario y urgente , un plan estatal sobre salud sexual y reproductiva  que lo aborde desde la infancia. Desde distintas ONGs se viene reclamando hace años  que la educación sexual forme parte del currículo escolar. Que se diseñen  estrategias de difusión en medios de comunicación, series,  programas educativos, formación en la familia, etc.

Acciones dirigidas a revertir la falta de actual de una educación sexual de calidad. Con el objetivo de construir otra  forma de entender el sexo y la sexualidad más igualitaria, diversa,  placentera y responsable.

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