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Creencias erróneas sobre la sexualidad

| Educación sexual | | 0

Desmontamos mitos sobre sexualidad para explicar cómo abordarlos desde un enfoque diferente.

  • La palabra sexualidad es sinónimo de relaciones sexuales. Sexualidad es cómo se relaciona cada persona con el hecho de ser sexuado o sexuada, de tener un sexo. Uno de los múltiples factores de la sexualidad son las prácticas sexuales, pero no el único.
  • No existe sexualidad durante la infancia ni durante la vejez. Siguiendo el concepto anterior, tenemos sexualidad durante toda nuestra vida. Durante la infancia podemos tener curiosidad por conocer nuestro cuerpo, pero no hay que verlo con ojos adultos. Durante la vejez por supuesto que podemos tener relaciones sexuales (y muy placenteras además, porque desaparece el miedo al embarazo), pero además siguen existiendo las dimensiones del hecho sexual humano, por ejemplo la afectividad, la identidad, la autoestima, la erótica, etc.
  • Las personas con discapacidad no tienen sexualidad. Las personas con diversidad funcional tienen múltiples capacidades y como seres sexuados se relacionan y vivencian su sexo de muchas maneras, por lo que no debe ser un tabú expresarlo.



  • La educación sexual promueve un inicio temprano de las prácticas sexuales. La educación sexual debe existir en todas las etapas de la vida, adaptada a cada edad, de forma laica y científica, con perspectiva de género e incorporando la diversidad sexual. Si esto se pusiera en práctica desde todos los agentes sociales, lo que fomentaría es una sexualidad responsable, informada y consciente. Cada cual elegiría libremente cuando está preparado para tener una relación sexual. Podría decir no si no le va a reportar placer y conocería mejor si hay riesgo en un momento determinado. Tampoco es positivo transmitir sólo el miedo y el tabú, ya que la sexualidad también tiene efectos positivos en la salud y en el empoderamiento. Conocer nuestro cuerpo y decidir con quién queremos estar es el primer paso para relacionarnos de una forma sana. De esta manera, se promovería el uso de métodos anticonceptivos, métodos de barrera y la prevención de embarazos no deseados y de infecciones/ enfermedades de transmisión sexual de forma mucho más efectiva. Actualmente existe mucha información pero poca educación sexual. Un ejemplo. Varios estudios apuntan a que la principal variable de riesgo en el contagio de infecciones de transmisión sexual en chicas jóvenes no es que no conozcan el preservativo, sino que no se atreven a negociar su uso con los chicos.  
  • El orgasmo sólo se consigue con la penetración.  Según todos los estudios, la mayoría de las mujeres sienten más placer con otras prácticas sexuales que con la penetración. La estimulación del clítoris, por ejemplo, pero también los mal denominados “previos” (que ya son parte de la relación sexual): sexo oral, estimulación manual, besos, caricias, etc.
  • No existe la eyaculación femenina. Muchas mujeres eyaculan (incluso se cree que potencialmente podrían hacerlo las que no lo han logrado). Existe la denominada “próstata femenina”, que acumula un líquido que se expulsa “a chorro”. Lo más habitual para llegar a eyacular es estimular el punto G, un tejido rugoso y eréctil (con el tamaño aproximado de un guisante) situado a 2-5 centímetros en la cara interna de la vagina, y que funciona haciendo un eje con el clítoris.
  • Masturbación. No puede haber sexualidad si no se tiene una pareja. Dejando de lado el hecho de que sexualidad tenemos siempre, la masturbación es una práctica muy placentera que, además de proporcionar placer y orgasmos, fomenta el autoconocimiento y es un paso previo para luego transmitir a otras personas lo que nos gusta. También podemos masturbarnos teniendo pareja.
  • Si nunca he tenido un orgasmo nunca podré tenerlo. Muchas mujeres pueden tener problemas de falta de deseo o no alcanzar el orgasmo. En un principio se las denominaba despectivamente  frígidas, pero en la actualidad preferimos denominarlas “pre-orgásmicas”, es decir, que no lo hayan tenido no significa que no lo vayan a tener en un futuro.  Para descartar causas biológicas, lo mejor es acudir al médico. Pero en la mayoría de las ocasiones el origen es psico-social (miedos, rol de género, traumas, estimulación inadecuada, ansiedad, etc.). Recomendamos siempre la terapia sexual  (sola o en pareja, dependiendo del caso) y recordar que la responsabilidad del propio placer está en una misma. Cultivar las fantasías, la ayuda de algún relato, película o juguete erótico… Hay muchas maneras de ayudarnos, pero en la mayoría de los casos es cuestión de poner los medios. Tampoco hay que obsesionarse. Si finalmente fuera algún motivo orgánico o limitación condicionante, se puede obtener mucho placer sin llegar al orgasmo.
  • Las mujeres tienen menos deseo sexual que los hombres. Esto es una creencia más propia del sistema social en el que vivimos que fundamentada en circunstancias biológicas. También hay muchos hombres que están hartos de tener que estar siempre dispuestos. ¿Qué hay detrás cuando a una mujer “le apetece menos”? Cuando se aborda en consulta sexológica, se ven claramente condicionantes psico-sociales de género. ¿Qué hay de malo en que una mujer tenga ganas de sexo? ¿Le apetecería más si las circunstancias del encuentro fueran diferentes?
  • La menstruación, el embarazo o la menopausia limitan tus relaciones sexuales. Falso. A muchas mujeres les apetece más en determinados momentos del ciclo. Cuando la menstruación produce molestias en algunas mujeres (que no en todas), es mejor acudir al médico/a porque detrás pueden estar actuando otros factores que no son  sólo del periodo en sí (miomas, quistes, endometriosis, etc.). No hay nada sucio en la regla, es otro mensaje social negativo sobre las mujeres. Con la menopausia ocurre igual. Es cierto que se producen cambios hormonales en el cuerpo, pero son los mensajes de la sociedad los que provocan vivenciarlo de forma aún más negativa. Existen muchos remedios para reconciliarnos con estos cambios. Del mismo modo, durante muchas fases del embarazo puede subir el deseo sexual y hay posturas y recomendaciones para disfrutar del sexo al máximo (salvo que existan contra-indicaciones médicas).

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