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La realidad del aborto

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Con este artículo pretendemos desmentir ciertas creencias erróneas sobre el aborto

El aborto ha sido reconocido como un derecho humano según la ONU. Entra también dentro de los derechos sexuales y reproductivos de la carta de la Asociación Mundial de Salud Sexual (WAS, por sus siglas en inglés). Garantizar el acceso a la interrupción legal del embarazo empieza por conocer información verídica en cuanto a su práctica. Por este motivo, desde nuestra página seguimos desmontando mitos y creencias erróneas.

¿Es positivo que haya menor número de abortos?

Lo realmente positivo es que baje el número de abortos clandestinos y, consecuentemente, el número de mujeres que muere o pone en peligro su vida con esas prácticas. La organización de derechos sexuales y reproductivos IPAS ha constatado que en los países donde el aborto está penalizado aumentan hasta 30 veces las muertes maternas. Se ha dado el hecho de que en algunos países subía ligeramente la tasa de abortos cuando despenalizaban la interrupción del embarazo. Esto podía deberse a dos causas: que empezaban a registrar los abortos que, de todas maneras, se estaban dando antes ilegalmente. Y, en segundo lugar, que no acompañaban sus legislaciones de medidas de educación sexual y acceso garantizado a métodos anticonceptivos.

¿Las leyes con el aborto incrementan su práctica?




En lugares donde existen leyes avanzadas sobre la interrupción del embarazo lo que se produce es la prevención de prácticas clandestinas que incrementan el número de muertes de mujeres. Habitualmente cuando existe una buena legislación esta también va acompañada de medidas de educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos, por lo que sí suele verse reducido el número de interrupciones del embarazo.

La ley de plazos española ha coincidido con un descenso del número de abortos. Desde que se puso en marcha Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que entró en vigor el 5 de julio de 2010, la interrupción legal del embarazo ha caído un 17%.  La tasa de aborto por cada mil mujeres ha pasado de 11,5 (113.031 interrupciones) en 2010 a 10,4 (94.188 ILE) en 2015. Organizaciones de derechos sexuales y reproductivos siguen demandando una mayor aplicación de la parte de la ley que recoge medidas relacionadas con la educación sexual. De hecho, no relacionan el descenso de abortos sólo con la ley, sino también con otros factores, como los movimientos migratorios.

Otro ejemplo es el de Estados Unidos. Según datos del Instituto Guttmacher, la tasa de abortos en USA ha venido descendiendo desde que se despenalizó en 1973. En el caso contrario, en Rumania, durante el régimen Ceaucescu, que penalizó el aborto para menores de 45 con menos de 5 hijos, el aborto y la mortalidad materna fueron las más altas de Europa.

¿Las mujeres hacen un uso responsable del  aborto?

En España es legal abortar hasta las 14 semanas sin alegar ningún supuesto y hasta las 22 se existen otros motivos despenalizados. Sin embargo, las mujeres prefieren abortar al principio de la gestación. Así, durante 2015, un 69,83% lo hizo dentro de las primeras 8 semanas y un 23,99% entre la novena y la catorce. Fuera de este casi 94% se encuentran casos de malformaciones graves del feto y riesgo mortal para la madre, que no pueden conocerse en las primeras semanas.

¿Las jóvenes emplean el aborto como método anticonceptivo?

En 2015, sólo un 9,38% de los abortos correspondieron a menores de 19 años. Las tablas del Ministerio de Sanidad no desglosan por otras franjas de edad, por eso citamos el estudio de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) de 2012, cuando la ley reconocía el derecho a las menores de 16 y 17 años a abortar sin permiso de progenitores/as. Sólo un 3,23% de las interrupciones del embarazo fueron en esta franja de edad. Dentro de este grupo, es cierto que un 13% no pudo informar a sus tutores/as legales, pero fue por razones extremas como abusos, malos tratos, desamparo, padres en prisión, etc.

¿La anticoncepción de emergencia es abortiva?

La  llamada “pastilla del día después” (aunque sería más correcto denominarla como contracepción de urgencia) puede adquirirse en las farmacias sin receta en dos compuestos diferentes. Uno de ellos sólo es eficaz hasta las 72 horas siguientes, y el otro (acetato de ulipristal) actúa hasta los cinco días después, siendo en ambos mayor la eficacia durante las primeras 24 horas. Los dos principales mecanismos de actuación son impedir o retrasar la ovulación para que no se pueda producir la fertilización. En el último caso (y este efecto es ampliamente debatido por los raros casos en los que se produce), espesa el moco cervical para que el óvulo fecundado no pueda anidar en el útero. En cualquier caso, el fármaco ya no actuaría si se ha producido la implantación, con lo cual nunca se puede producir un aborto.

Una reciente investigación de HRA Pharma con 4.600 europeas les preguntó acerca de su uso. Concluyó que las españolas eran las más responsables en el mismo, ya que el 85% afirmó que era una opción de emergencia cuando había fallado el método anticonceptivo.

¿Abortar produce traumas?

La experiencia del proceso del aborto es muy particular y cada mujer la vive de una manera diferente dependiendo de factores biológicos, psicológicos y sociales. No es lo mismo abortar en un país donde esté legalizado el aborto y no estigmatizado que en un lugar donde someterse al mismo sea complicado.

La investigación Turnaway Study de la Universidad de California , publicada en diciembre de 2016 en Jama Psychiatry, concluyó tras el seguimiento durante 5 años de 956 mujeres que sólo aquellas a las que les fue negado el aborto sufrieron ansiedad, no así aquellas que pudieron llevarlo a cabo. Otro estudio de Dinamarca con una muestra de 365.000 mujeres, también determinó que ninguna presentaba traumas psicológicos.

El DSM V, la última versión del Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales (la referencia para profesionales de psicología y psiquiatría) no recoge ningún síndrome asociado al aborto. Y eso que en cada revisión el lobby anti-elección se organiza para intentarlo. El término “síndrome post-aborto” fue inventado por Vincent Rue, un militante “pro-vida”. Sin embargo, reiteradamente se ha rechazado su existencia porque no cumple los requisitos necesarios ni en cuanto a número de casos ni a síntomas necesarios.

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