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El Chemsex, problema de salud pública

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La Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ultima el primer estudio sobre Chemsex de la región.

Chemsex, campaña Apoyo Positivo




El Chemsex, es la práctica de sexo bajo los efectos de distintas sustancias químicas. Desde diferentes asociaciones que trabajan con población seropositiva, alertan al Gobierno regional del auge de esta moda sexual y sus peligros. Advierten  que a pesar de ser una práctica minoritaria, el chemsex, es un problema importante ya que va ligado habitualmente a droga inyectable. Hasta ahora la administración ha dirigido sus esfuerzos a campañas de sensibilización, formación de profesionales y medidas como la realización de pruebas para la detección de ETS y la dispensación de condones.

En relación al perfil de las personas que suelen participar en estas sesiones de sexo químico o Chemsex, según la ONG Apoyo Positivo, se trata de varones con una media de edad de unos 30 años, altamente formadas y un nivel adquisitivo medio-alto.

Si bien esta práctica empezó a detectarse en 2015, a través del repunte de infecciones de transmisión sexual como hepatitis C, sífilis o gonorrea, ligadas a orgías donde se consumían drogas. En 2016, la ONG Apoyo Positivo, comenzó a intervenir en colectivos con secuelas por el sexo químico. Inicialmente se daba apoyo a través de este programa a unas 40 personas, que en 2017 subió a 72 y en 2018 se incremento a 147.

¿Qué es el Chemsex?

Consiste en encuentros sexuales entre dos o más hombres donde se consumen sustancias químicas como la metanfetamina, cocaína, ketamina, GHB, etc., con la intención de durar el mayor tiempo posible.

El objetivo de estas sesiones de sexo con dopaje, es del de disfrutar de relaciones sexuales con desconocidos durante horas, a veces días, a base del consumo (inhalar, esnifar o inyectarse) de sustancias psicotrópicas. Los efectos que producen algunas de estas drogas es euforia o completa desinhibición, aumentando así la probabilidad de realizar prácticas extremas con el consiguiente peligro para la salud sexual de las personas que las practican.

Este es uno de los mayores riesgos, ya que los efectos de las drogas disminuyen la sensación de peligro y aumentan las prácticas no seguras, como el no uso del condón, que conlleva un aumento de la transmisión de infecciones sexuales.

Además el uso de drogas de forma continuada, pude derivar en una adicción y/o problemas de salud mental, como paranoia, psicosis, depresión, ansiedad, etc.

Aunque numéricamente, es un problema con poca incidencia en la actualidad, el aumento observado hace que este fenómeno emergente deba ser abordado por las administraciones públicas de manera eficaz para poner los recursos y medios para su prevención y para la asistencia a los pacientes detectados.

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