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Problemas sexuales

Información sobre los problemas sexuales

Te ofrecemos información sobre los problemas sexuales. Conoce qué son y las causas que afectan a los problemas sexuales como los biológicos y psicosociales para tener una buena sexualidad libre y sana.

Te ofrecemos información sobre los Problemas sexuales. Conoce qué son y las causas que afectan a los Problemas sexuales, como los biológicos y psicosociales,  para tener una sexualidad libre y sana.

Existen diferentes causas para los problemas sexuales. A grandes rasgos podemos señalar dos, las causas biológicas  y las causas psicosociales.

Causas biológicas

Podemos encontrar problemas físicos (como el agotamiento), problemas genéticos (malformaciones de los genitales, problemas hormonales, etc.) y problemas médicos (enfermedades cardiovasculares, diabetes, consumo de medicamentos, etc.). Siempre que existan problemas sexuales de esta índole se acudirá a un especialista para su tratamiento.

Las causas biológicas pueden dar lugar a diferencias entre hombres y mujeres, pero están relacionadas con las disimilitudes que hay entre las dos anatomías.

Causas psicosociales

Originan, muy frecuentemente, problemas físicos sin que estos tengan ninguna causa fisiológica, sino que pueden deberse a una amplia gama de posibilidades. Por ejemplo: influencias culturales (cultura o entornos familiares sexualmente represivos), traumas psicosexuales (abusos en la infancia), problemas psicológicos (depresión, ansiedad, etc.), problemas en la relación de pareja (falta de comunicación, prejuicios para expresar determinados deseos, etc.) o falta de habilidad sexual, de saber lo que nos gusta hacer y que nos hagan, de liberarse de prejuicios en torno al sexo, miedo a entregarse, dar la talla, el qué dirán, etc.

Las causas psicosociales nos explican mucho mejor las diferencias entre hombres y mujeres con respecto a los problemas sexuales. Existe una razón: el género. Como construcción cultural no biológica, es el conjunto de comportamientos y valores asociados a lo que debe ser lo masculino y lo femenino. Nos influye en todas las facetas de la vida y también en nuestra vida íntima y/o sexual. Los roles de género se van adquiriendo desde la primera infancia y se acaban de fijar a lo largo de la adolescencia. A medida que crecemos vamos aprendiendo la diferencia de comportamiento de hombres y mujeres y, al mismo tiempo, nuestro entorno social espera que actuemos en consecuencia, respondiendo a nuestro rol. En consecuencia, en las relaciones sexuales también están presentes los roles de género y tanto hombres como mujeres quieren ajustar sus conductas sexuales a lo esperado de ellos en dicha situación.



Por ejemplo, pensemos en el rol masculino dentro del acto sexual y la presión social existente en torno a este rol, para después asociarlo a los problemas sexuales más frecuentes en los hombres.

En general el hombre “apto” para mantener relaciones es aquel que siempre está dispuesto a tener sexo, tiene un pene bonito y grande, siempre es capaz de hacer disfrutar largo tiempo a su pareja, la cual siempre alcanza el orgasmo gracias a las habilidades y el control del hombre.

La ansiedad que provoca no cumplir una o varias de estas características puede generar el nacimiento de una disfunción o problema sexual. Forzarse a mantener relaciones cuando no se tienen ganas o los complejos por el tamaño o el aspecto de los genitales están relacionados con dificultades de erección. Preocuparse en exceso por durar el máximo o el miedo a eyacular antes de tiempo pueden estar detrás de la insatisfacción con el tiempo de eyaculación.  

Por otra parte, pensemos ahora en el rol femenino en el acto sexual y las disfunciones más comunes de las mujeres. En general, el rol de la mujer en el sexo y la presión social asociada a ese rol nos dice que a las mujeres no les interesa el sexo, que nunca o casi nunca tienen ganas, que tienen que tener mucho cuidado con no parecer promiscuas, descaradas o “fáciles”, que en ellas el sexo debe estar ligado al amor (y si es amor romántico mejor aún), que el sexo es para jóvenes, que las relaciones sexuales duelen y que es mucho mejor que el hombre tome la iniciativa (que es el que sabe).  



Muchas mujeres que han estado expuestas a ideas negativas sobre el sexo o que no han accedido a ninguna información sobre el tema, durante la infancia y la adolescencia, encuentran dificultades para cambiar de golpe y ver el sexo como una fuente de placer y satisfacción. Aunque el rol tradicional ha sido suavizando en los últimos tiempos. Toda una vida aprendiendo a perder el interés por la sexualidad, puede afectar al deseo y a la excitación sexual. Sin excitación sexual el coito puede resultar muy doloroso y con miedo al dolor, la penetración puede ser complicada y el orgasmo misión imposible. De ahí muchos de los problemas sexuales femeninos como la anorgasmia, dolor con la penetración, falta de deseo, etc.



Como conclusión, podemos decir que tanto en hombres como en mujeres, los roles de género alimentan muchas creencias sobre cómo deben comportarse en sus relaciones sexuales. Cuando estas creencias dan lugar a ansiedad y las preocupaciones superan las ganas de disfrutar, pueden surgir los problemas sexuales.  En estos casos resulta muy positivo acudir a terapia sexual para desaprender las creencias que están impidiendo que la persona disfrute en sus relaciones y a la vez, aprender conductas y prácticas que nos permitan vivir las relaciones sexuales como fuente de disfrute y placer.


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